Estamos todos de acuerdo en la importancia de la creatividad como motor de cambio y como una forma de crear valor en cualquier contexto vital, tanto el personal como el profesional.

Como señala Patricia Villegas “Baste convencernos de que ser creativos es una cuestión de supervivencia en un mundo cada vez más complejo”.

Sin embargo el reconocer la importancia de la creatividad no explica cómo ser más creativo de la misma forma en que decir que tener ideas es importante, pero no explica cómo tener ideas.

Pero a pesar de la incuestionable importancia de la generación de ideas en el desarrollo de nuevos productos y servicios, la mayoría de las organizaciones no están diseñadas para favorecer y potenciar la ideación sino para actuar como coartadoras del pensamiento creativo. Por supuesto no es un hecho intencional, sino una consecuencia de estructura organizacionales que valoran la “productividad y la rentabilidad” de ciertas formas de hacer las cosas sin la certeza de que pueden existir procesos alternativos mejores.

Como escribe Jorge Wagensberg en uno de sus artículos “El método de la ciencia sirve para tratar ideas, no tanto para capturar ideas nuevas”.

En dicho artículo apuesta por la analogía como una de las herramientas para idear y expone un ejemplo práctico. En el libro de Juli Capella Así nacen las cosas (Electa, 2010) podemos encontrar el caso conmovedor del inventor del bolígrafo. Fue el húngaro László Biró que llegó a Argentina a principio de los años 40 huyendo del nazismo. Allí patentó una de las ideas más difundidas del siglo. ¿Cómo llegó a ella?

Biró cuenta que cogía muchas rabietas con las plumas que se secaban, se atascaban o manchaban la camisa en los momentos más inoportunos. Pero un día que estaba entretenido mirando a unos niños que jugaban a las canicas, se fijó en una canica que cruzaba un charco dejando, al salir de él, un rastro nítido de humedad sobre la superficie seca. Y la analogía no se detiene ahí.

El mismo Biró propuso después un dosificador de perfumes y desodorantes con el mismo principio de la bola que recoge un líquido por dentro y lo deposita por fuera, suavemente, continuamente. Biró era un gran intruso intelectual. Todo, incluso un juego infantil, merecía su atención.

En Upwelling creemos en la ideación como un proceso clave para pensar, para entender, para cuestionar el por qué de las cosas y para desarrollar un pensamiento crítico que, más allá de modas y herramientas pasajeras (canvas, agile, lean, design thinking, etc), nos ayuda a resolver problemas mediante su plena comprensión.

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